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martes, 4 de agosto de 2009

Un hallazgo abre una nueva vía para el tratamiento de la obesidad

Dos proteínas "gatillan" el proceso por el que se crea un tejido que quema calorías. Descubren un regulador maestro de la grasa.
NUEVA YORK.- Se abre un nuevo enfoque para el tratamiento de la obesidad gracias al descubrimiento de cómo el cuerpo crea grasa marrón, las células que queman grasa blanca y la convierten en calor.
Investigadores liderados por Bruce Spiegelman, de la Escuela de Medicina de Harvard, informan de su hallazgo en la edición de ayer de la revista Nature . Su trabajo describe el sistema natural a través del cual se generan células de grasa marrón a partir de sus precursoras.
Spiegelman utilizó este sistema -un par de proteínas que activan los genes específicos de este tejido- para convertir células de piel tanto de ratón como humanas en células de grasa marrón.
Las células de grasa marrón tienen un rol muy diferente de las de la mejor conocida grasa blanca. Las de grasa blanca almacenan grasa; las de grasa marrón la queman en forma de calor.
Los bebes tienen mucha grasa marrón para ayudarlos a mantener el calor. Hasta abril de 2009, los biólogos creían que la grasa marrón desaparecía rápidamente y no se mantenía en la adultez. Luego, el doctor Sven Enerback, de la Universidad de Gotemburgo, en Suecia, y otros informaron que algún tejido de grasa marrón persistía en adultos, lo que abre la posibilidad de que si las células pudieran activarse, las personas podrían quemar más grasa.
En otra línea de investigación que ahora converge con este descubrimiento, Spiegelman ha estado estudiando las células de grasa blanca del cuerpo y cómo se controlan. En 1994, él descubrió el regulador maestro de las células de grasa blanca. Volvió entonces su interés hacia las células de grasa marrón siguiendo la creencia general de que éstas derivaban de la grasa blanca.
Parecía que un elemento clave para la creación de las células de grasa marrón era un tipo de proteína llamada "dedo de zinc" (porque ingresa en la molécula espiral de ADN y activa ciertos genes). Spiegelman pensó que si inactivaba todas las proteínas relevantes de las células de grasa marrón, éstas debían reconvertirse en sus precursoras, las células de grasa blanca.
El experimento resultó. Las células de grasa marrón se revirtieron a su estado anterior. Pero no a células de grasa blanca, sino que se convirtieron en células musculares.
"Fue el experimento más extraño que haya hecho", dijo Spiegelman.
Su descubrimiento de que las células musculares son las precursoras naturales de las de grasa marrón fue el año último. Spiegelman ahora descubrió que la proteína de zinc, en combinación con una segunda proteína producida por las células musculares, es el regulador maestro de las células de grasa marrón y convierte células de la piel en grasa marrón, aunque éste no es el proceso previsto por la naturaleza.
Spiegelman utilizó este mecanismo para convertir células de ratón en células de grasa marrón, que parecen funcionar según lo esperado cuando se las trasplanta a ratones normales. Ahora, el científico está trabajando en un segundo experimento, una prueba crucial para la posibilidad de una terapia, en la que quiere ver qué pasa cuando las células de grasa marrón se implantan en ratones obesos.
Cuando se le preguntó si los roedores adelgazan, el investigador respondió que los resultados hasta ahora son estimulantes, pero declinó avanzar con más precisiones con la excusa de que los editores de la revista científica en la que se publicarán no estarán muy contentos si da a conocer los hallazgos antes de la publicación.
Un procedimiento similar podría utilizarse en las personas, dijo, si los experimentos en ratones fueran positivos. Posteriores descubrimientos podrían producir la proteína natural que activa la formación del "dedo de zinc" y esta proteína podría convertirse en una poderosa droga para convertir células de piel en células de grasa marrón.
Enerback dijo que Spiegelman había dado un paso "realmente importante" al dilucidar la biología de las células de la grasa marrón. De acuerdo con sus cálculos, dijo Enerback, insertar entre 50 y 100 gramos de grasa marrón en una persona le permitiría quemar más de cinco kilos de grasa blanca por año.
Agregó que un enfoque terapéutico de este tipo debería permitir aumentar o disminuir un depósito de grasa marrón de acuerdo con las necesidades. Este tratamiento debería utilizarse combinado con cambios en el estilo de vida y otras intervenciones.
La grasa marrón induce a la grasa blanca a desintegrarse en ácidos grasos que son liberados al torrente sanguíneo y absorbidos por la grasa marrón. Esta última contiene grandes cantidades de mitocondrias, las baterías químicas de las células.
Las mitocondrias (que se originaron hace mucho cuando bacterias quedaron presas dentro de las células) usualmente generan una forma química de energía. Pero en la grasa marrón este proceso se interrumpe y en su lugar las mitocondrias producen calor. Dado que las mitocondrias contienen hierro, las células adoptan el tinte amarronado que les da su nombre.

FUENTE: Nicolas Wade - The New York Times

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